Diseñar para la eficiencia
El termoformado convierte una lámina plástica plana en un envase con forma (un clamshell, una canastilla, una bandeja) calentándola y formándola contra un molde. Su eficiencia se debe a la conexión directa entre ese proceso y el material del que parte: cuando una misma planta extruye la lámina y forma el envase, un nuevo formato no depende del calendario de un convertidor externo ni suma al costo el margen y el plazo de un segundo proveedor. Precisamente por eso AVI realiza la extrusión, el herramental y el termoformado en el mismo sitio de Daman.
Elección de materiales
No todos los envases termoformados deben fabricarse con el mismo material. El PET y el rPET sirven para formatos minoristas centrados en la transparencia, donde el producto debe verse; el PVC sigue teniendo un papel en determinadas aplicaciones de blíster y cajas plegables; y las estructuras de barrera como PET/EVOH/PE o PET/PA/PE existen para productos que necesitan más protección contra el oxígeno o más resistencia a la perforación que la que ofrece una estructura estándar. Acertar en esta elección desde el inicio evita sobreespecificar un envase y pagar por una barrera o una transparencia que el producto no necesita.
Lo que viene
La tendencia en el termoformado apunta a un mayor contenido reciclado sin renunciar al desempeño, y a un herramental capaz de producir una gama más amplia de formatos sin un cambio completo de moldes. El desarrollo propio de moldes es lo que permite esa capacidad de respuesta: un nuevo tamaño de envase o un ajuste a uno existente pasa del requerimiento a la línea de producción sin esperar en la cola de un fabricante externo de herramental.


